no hace falta que respondáis, me apetece escribirlo sin más.
ayer por la noche en la cama me dio por recordar a mi padre y me puse muy triste, murió de cancer cuando yo tenía 15 años y recuerdo como sus dos últimos años apenas estaba en casa, iba al bar y bebía y bebía y luego volvía a casa y se sentaba en el sofá con la mirada vacía. A medida que me voy haciendo mayor me pregunto por qué mi padre bebía. Mi madre no lo sabe, o no me lo quiere contar y ella y él eran totalmente diferentes y se llevaban bastante mal desde que yo era pequeño, vivían juntos pero vidas separadas. No sé nada de mi familia paterna desde que murió él. Me he pasado años odiandolo, no sé muy bien por qué. Mi tía, hermana mayor de mi madre, me dijo hará más de un año "no te pareces a tu madre, tu eres un buenazo como tu padre", y me contó algunas anécdotas sobre él y cosas malas que mi madre le había hecho. Desde ese momento me han ido apareciendo recuerdos y la curiosidad por saber cómo era antes de beber, también influyó que uno de los últimos libros que leí el protagonista intentaba, como yo, averiguar cómo era su padre. Recordé que tenía varias estanterías repletas de libros y cómics y que yo solía ojearlos de pequeño pero cuando murió mi madre lo tiró todo. También que tengo unas cintas antiguas de una videocámara que se compró en el 93, sé que en ellas salgo yo, según mi madre, pero no me atrevo a mirarlas, creo que me daría un ataque de nostalgia enfermizo. Mi padre era bastante solitario pero la persona que más le conocía era su mejor amiga Fiona, una mujer de londres que había venido para ser profesora de inglés, una persona muy culta y que todavía recuerdo frases suyas, alguna bastante graciosa, se rumoreaba que estaban juntos. Me dijeron que ella tuvo cáncer de pecho y él estuvo cuidándola tanto que se empezó a decir que había algo más, pero ni idea, al final se curó. Recuerdo que ella no vino al funeral, vino más tarde a solas para darme el pésame, y yo estuve borde con ella....y jamás me lo voy a perdonar. Fue la última vez que la vi, desapareció del pueblo, no sé si volvió o se mudó a otro lugar.
¿Y si mi padre también tenía depresión? He pasado de odiarlo a comprenderlo cada vez más, a quitarme la venda de los ojos, a admirar su amor por los animales y a la naturaleza que me transmitía cuando me llevaba a la montaña, cuando todavía no bebía. Me encantaría poder hablar con él de adulto a adulto y ayudarle o estar a su lado.