Yo tenía una coraza, pero llegó un día en que no le vi sentido así que me lance a tumba abierta, con mi trastorno, con mi, digamos sensibilidad excesiva, me han dado por todas partes, pero llega un momento en que ya todo te da igual, uno es como es. Hay que tratar de estar lo mejor posible siendo uno mismo. Otra cosa es que nuestros límites nos nos permitan llevar la vida que quisiéramos, pero yo doy la cara y digo lo que tengo, a estás alturas de mi vida ya no me queda nada por perder más que la propia vida.