Trastorno de la personalidad por evitacion

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Trastorno de la personalidad por evitación

Evitación, miedo a la gente

Son vergonzosos, tímidos, solitarios y aislados. Puede parecer que esta soledad y aislamiento son su elección, pero ansían relaciones más extensas y más íntimas, y pueden fantasear con ellas. En realidad su aislamiento es una elección forzada por causas internas. Desean tener relaciones con otros y sufren profundamente por su soledad. El DSM IV-R (Manual diagnóstico de la Asociación de Psiquiatras Americanos), en forma similar al CIE 10 (Manual de la OMS), describe este trastorno, al igual que otros, desde el punto de vista de las conductas características de los sujetos que lo padecerían.

1 – Pueden rechazar trabajos o actividades educativas que requieran un importante contacto interpersonal por miedo a las críticas o la desaprobación. Pueden incluso declinar ofertas de promoción laboral, o desear hacerlo, por miedo a las críticas de sus compañeros.

2 – Tienen dificultades para hacer nuevos amigos por su inseguridad en ser aceptados y aprobados.

3 – Parten de la idea a priori de que los demás son críticos con ellos y los rechazan. Esto les dificulta participar de actividades grupales y relaciones de intimidad personal (aunque pueden tener amigos íntimos si tienen la seguridad de ser aceptados sin críticas, en cuyo caso pueden estar muy ligados y ser muy dependientes). Suelen tener dificultad para hablar de sí mismos por temor a ser ridiculizados o avergonzados.

4 – Puesto que están muy atentos a ello, detectan hasta la menor crítica o rechazo, aunque sólo se haya criticado una parcialidad y no a la persona en su conjunto.

5 – Se sienten fácilmente ofendidos. Son tímidos, callados e inhibidos por temor a la humillación o el rechazo. Reaccionan mal a las bromas que puedan sugerir ridículo o burla.  Les gustaría tener una participación activa en la vida social, pero no se fían, porque tienen una pobre opinión de sí mismos.

6 – Se sienten socialmente ineptos y personalmente poco interesantes.

7 – Suelen ser reacios a aceptar nuevas actividades por los problemas que puedan producirles.

Todos estos sentimientos los llevan a desarrollar una vida restrictiva. Además, puede constituirse un círculo vicioso, por el que sus temores y tensión provoquen efectivamente burlas en otros, lo que no hace más que confirmar sus temores a posteriori. Las críticas pueden hacerlos sonrojarse o sentir intensos deseos de llorar. La mala imagen de sí mismos y la hipersensibilidad a las críticas y el rechazo limitan sus contactos interpersonales. Esto produce un relativo aislamiento y falta de apoyos en los momentos de crisis. Desean afecto y aceptación y pueden tener fantasías con relaciones idealizadas con otros. Los comportamientos evitativos también limitan sus logros laborales porque conspiran contra las posibilidades de promoción. Cuando logran superar esas inhibiciones para asistir a una entrevista laboral o a un encuentro social, lo hacen con grandes esfuerzos recurriendo a sus recursos contrafóbicos. Normalmente el trastorno de la personalidad por evitación está asociado a la fobia social, de la que es muy difícil diferenciarlo. Podemos considerarlos como conceptualizaciones alternativas de estados similares, según se ponga el acento en los sentimientos fóbicos o en las defensas evitativas. También suele presentarse asociado al trastorno de la personalidad por dependencia. Suelen haber sido niños vergonzosos, aislados y con temor a los extraños. Si bien la vergüenza es normal en la niñez, puede desembocar en una fobia social o en un trastorno de personalidad por evitación.

Limitaciones de los manuales

Al agrupar los trastornos por las conductas manifiestas muchas veces ignoran las singularidades subjetivas. Por ejemplo, no todas las personas con conductas evitativas tienen sentimientos de inferioridad. Es más, muchas de ellas pueden sentirse superiores en muchos sentidos, pero eso no evita sus sentimientos fóbicos ni sus conductas evitativas, por lo que la fobia no es tan fácilmente explicable. La idea preconcebida de ser rechazado por el Otro (todos o casi todos los otros) es en ocasiones inconscientes, accediendo sólo a la conciencia un intenso sentimiento de vergüenza y temor al rechazo. Las ideas fóbicas son el trastorno primario, y las conductas evitativas una defensa para evitar situaciones de exposición y riesgo de rechazo. Aunque estas ideas y conductas son comunes a muchas personas, los caminos por los que pueden haber llegado a ellas pueden ser diferentes y singulares en cada caso. Nunca debemos priorizar el trastorno respecto de la singularidad de cada persona. Porque sólo tratando a cada uno como un sujeto singular podremos acceder a sus propias e intransferibles circunstancias y conflictos. Es inútil intentar trasladar mecánicamente las experiencias con un sujeto en particular a todas las personas con problemas similares, en primer lugar porque similar no es igual y, además, porque los caminos hacia la cura son diferentes en cada caso.

Tratamiento

Como en todos los trastornos de la personalidad el tratamiento indicado es la psicoterapia, con o sin la ayuda de medicación para reducir la reacción en situaciones ansiógenas. Debemos ir más allá de las conductas a buscar las ideas, muchas veces inconscientes, que las motivan. ¿Qué acontecimientos biográficos han dado consistencia a este prejuicio sobre el juicio negativo de los otros? Es indudable que estos sujetos proyectan sobre los otros juicios y críticas negativos que tienen sobre sí mismos y que han adquirido consistencia, muchas veces de forma muy temprana, en la infancia. Provistos de una imagen empobrecida de sí mismos y de un yo pobremente estructurado, encuentran en los otros un reflejo que confirma su propia desvalorización. Tenderán también a proyectar estos juicios desvalorizadores sobre su terapeuta, pudiendo sentirse poco interesantes y aburridos para él, y atribuyéndole también juicios y críticas negativos. Pero el despliegue de estas fantasías negativas en el espacio terapéutico puede permitir su rectificación. Y una rectificación subjetiva produce siempre modificaciones en el modo habitual de comportarse y en la imagen que proyectan sobre los otros.

 

Autor: Persona-PSI

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