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El porqué el TPE, no es una enfermedad...

Erpako

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Para ello me voy a basar en triángulo del amor de Robert Sternberg:

Espero que nadie se sienta ofendido puesto que los evitativos claros nos ocurre con facilidad. Bien, empiezo.

El gran mal para nosotros es la individualitis que padece la sociedad que nos ha tocado vivir y que por nuestro natural temperamento nos deja fuera de juego en una sociedad que además rima con la globalitis, es decir ser tan pronto de un sitio como no ser de ninguno. Viajar a todas las partes pero no estar en ninguna. Por un lado se nos obliga a integrarnos en una comunidad global que sobrepasa nuestras capacidades ( y las de cualquiera ), y nos resulta artificial y superflua. Su tamaño y la extrema competencia que la asolan, nos causan sufrimiento porque es antinatural formar parte de algo tan excesivamente grande, que por su tamaño y la autoimpuesta competencia, sin tregua, nos aboca a un atroz individualismo que trocea la sociedad globalizada y transforma al individuo en un simple átomo, orgulloso de ser casi nada en un todo gigantesco. Él, y no otro, es el garante de la extrema exigencia que le encierra, sobornado por la flauta del "lowcost". Exigencia, es la palabra clave que resuena en todos los recovecos de nuestro subconsciente, fruto de la información, educación que hemos "comido" desde pequeños, hasta hoy. Molesta que nos pregunten, pues atacan a nuestra sacrosanta individualidad porque pensamos que son malintencionadas. muchas veces solo es inocente curiosidad ajena. Es nuestra coraza imaginada ante la amenaza de un todo diluyente.

Todo ello se refleja el en concepto de amor caduco, porque se nos dice que lo natural es que así sea, tanto en el amor sentimental como en la amistad. Baste decir lo importante que es para el evitativo los referentes personales (pocos) y estables (duraderos). El problema son ellos, no nosotros. Nos damos cuenta que hoy, en lo que se supone el clímax de la razón, gobierna el primitivo instinto y la razón se limita a justificar sus imposiciones y desvaríos, en lugar de modular los impulsos más primitivos. La felicidad reside en atender los instintos, por desgracia para nosotros... y para una sociedad estable e integradora. Distopía hecha realidad.

Como verán en el gráfico de abajo. El evitativo no entiende cómo se puede clamar contra la inestabilidad laboral, y no hacer lo mismo por la inestabilidad del amor. El amor no caduca; como la energía se transforma, salvo para aquellos que se rigen por el cerebro reptiliano. Un evitativo busca compromiso (confianza seguridad), luego intimidad (cariño) y tal vez algo se pansión (instinto). Los dos primeros devienen en una amistad, compañerismo estable. Sano en definitiva. El amor romántico es un bien de consumo, caduco sí, por ser incompleto y así nos enseñan que tiene que ser. Falta el compromiso, algo muy propio del Mercado del Amor.

No somos trastornados, es la sociedad la que está enferma y nosotros con nuestra gran sensibilidad así lo percibimos. Se están tirando al pozo sin pensar que les están arrojando.


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V

Virnatio

No somos trastornados, es la sociedad la que está enferma y nosotros con nuestra gran sensibilidad así lo percibimos. Se están tirando al pozo sin pensar que les están arrojando.

Creo que en tu discurso hay muchas cosas con sentido. Pero, si bien existen algunas opiniones disidentes, existe el consenso general entre los expertos de que el TPE si es una enfermedad. Yo en un principio me resistí también a esta idea, pero dejando de lado el sentimentalismo, siendo pragmáticos e intentando ser objetivos, tiene sentido que este considerada como tal. Ahora, el concepto de "trastornado" estoy seguro que no lo aprobara ningún experto, así como no aprobarían aplicarlo a alguien que tiene depresión o problemas de ansiedad.

Ahora, cuando la ciencia nos dice que SI es una enfermedad, no es con el afán de etiquetar o mirar en menos, sino con el objetivo de intentar ayudar, de estudiar como hacer que dichas personas se integren y/o se sientan mejor, realizando estudios, definiendo terapias y lineamientos. En algunos casos la ayuda servira, en otros no tanto. Es un esfuerzo que debe hacerse. Decir que el TPE no es una enfermedad es echar a la basura todos los estudios y terapias relacionados, cosa que no creo sea prudente. Ahora, debo decir que yo tampoco acepto de buena gana todo lo que se dice al respecto, que tengo mis opiniones, pero son solo eso, mis opiniones, que darán para discutir mas no para intentar sanjar un tema de manera categórica.

No creo que este bien achacarle la culpa la sociedad. Somos todos seres humanos, y evitativos o no, tenemos defectos y virtudes. Es cierto que la sociedad tiene vicios, que parece muy salvaje a veces, pero también es cierto que da muchas oportunidades y que se pueden lograr grandes cosas. Desde un punto de vista meramente evolutivo la sociedad debe ser una maquina feroz, en donde algunos saldrán aclamados mientras otros terminaran mal heridos. Es como la cruel naturaleza hace que las cosas avancen. No podemos vivir en un mundo solo de ángeles, los demonios son, lamentablemente, muy necesarios.

No siento que sea necesario argumentar, pero tocare un punto que me parece uno de los mas sensibles: el rechazo de la critica. En alguien con TPE suele ser simplemente exagerada. Nos cuesta soportarla, nos afecta en demasía. Y esto independiente de las intenciones de la contraparte; puede que su argumentos sean los correctos, que su intensión sea la mejor. Pero distorsionaremos las cosas y veremos lo que no es. Una reacción exagerada producto de una hipersensibilidad, de un sistema nervioso que sobrereacciona por razones no esclarecidas del todo.

Creo que lo importante es, mas allá de la discusión de si es o no es una enfermdad, que no nos debe importar. Que lo sea o no nos hace menos. Y, estrictamente desde un punto filosófico, los verdaderos enfermos son quienes odian y maltratan, quienes desprecian y engañan. Ahora, que el mundo no esta lleno de aquellos, sino, en su mayoría, de gente promedio que solo intenta hacer su vida, gente con problemas y limitaciones, con cualidades de distinto tipo, con sueños que se quedaron en el camino y cuyas pequeñas alegrías son, generalmente, ver una peli en paz o irse de vacaciones a algún lugar agradable. No juzguemos, por favor.
 

Erpako

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Gracias Virnatio por tu amable y pronta respuesta. Una de las cosas que tenemos que abordar los evitativos es expresar nuestros pensamientos y emociones sin camuflarlas con la indeseable ansiedad.

En mi opinión, la sociedad como ente abstracto y amorfo, está jugando sucio con personas como nosotros ( y otras que pueden tener presuntas patologías) por la vía de la uniformidad de valores y comportamientos. Ella se compone de una confluencia de valores, actitudes y comportamientos artificialmente diversificados como medio de división que nubla el entendimiento de lo importante para un funcionamiento armónico de la idea de pertenencia frente a la individualidad.

La respuesta natural de individuo es el hedonismo y una indiferencia bien calculada ante unos valores que le son ajenos a su naturaleza, pero que desgraciadamente entiende como inevitables, cuando no es más que el desplazamiento o toma de poder de aquellos que mantienen a la persona en el convencimiento de su impotencia.

Los evitativos no encajamos en esta sociedad, está claro, porque nos sentimos desbordados por el cambio, la ausencia de compromisos y la futilidad de las relaciones. Ojalá pudiera volver a pensar que somos enfermos cuando en realidad somos unos migrantes a ninguna parte. Tan solo la vanidad nos induce a considerarnos enfermos y virtualiza la esperanza de solución e integración mediante el remedio. Es una forma de autodefensa para no considerarnos abiertamente inferiores,entendida como la imposibilidad de llevar una vida alejada del sufrimiento y del vacío existencial. Definitivamente este no es un mundo para evitativos... donde la inocencia no existe, o se vende muy cara.
 
C

Copin

Para ello me voy a basar en triángulo del amor de Robert Sternberg:

Espero que nadie se sienta ofendido puesto que los evitativos claros nos ocurre con facilidad. Bien, empiezo.

El gran mal para nosotros es la individualitis que padece la sociedad que nos ha tocado vivir y que por nuestro natural temperamento nos deja fuera de juego en una sociedad que además rima con la globalitis, es decir ser tan pronto de un sitio como no ser de ninguno. Viajar a todas las partes pero no estar en ninguna. Por un lado se nos obliga a integrarnos en una comunidad global que sobrepasa nuestras capacidades ( y las de cualquiera ), y nos resulta artificial y superflua. Su tamaño y la extrema competencia que la asolan, nos causan sufrimiento porque es antinatural formar parte de algo tan excesivamente grande, que por su tamaño y la autoimpuesta competencia, sin tregua, nos aboca a un atroz individualismo que trocea la sociedad globalizada y transforma al individuo en un simple átomo, orgulloso de ser casi nada en un todo gigantesco. Él, y no otro, es el garante de la extrema exigencia que le encierra, sobornado por la flauta del "lowcost". Exigencia, es la palabra clave que resuena en todos los recovecos de nuestro subconsciente, fruto de la información, educación que hemos "comido" desde pequeños, hasta hoy. Molesta que nos pregunten, pues atacan a nuestra sacrosanta individualidad porque pensamos que son malintencionadas. muchas veces solo es inocente curiosidad ajena. Es nuestra coraza imaginada ante la amenaza de un todo diluyente.

Todo ello se refleja el en concepto de amor caduco, porque se nos dice que lo natural es que así sea, tanto en el amor sentimental como en la amistad. Baste decir lo importante que es para el evitativo los referentes personales (pocos) y estables (duraderos). El problema son ellos, no nosotros. Nos damos cuenta que hoy, en lo que se supone el clímax de la razón, gobierna el primitivo instinto y la razón se limita a justificar sus imposiciones y desvaríos, en lugar de modular los impulsos más primitivos. La felicidad reside en atender los instintos, por desgracia para nosotros... y para una sociedad estable e integradora. Distopía hecha realidad.

Como verán en el gráfico de abajo. El evitativo no entiende cómo se puede clamar contra la inestabilidad laboral, y no hacer lo mismo por la inestabilidad del amor. El amor no caduca; como la energía se transforma, salvo para aquellos que se rigen por el cerebro reptiliano. Un evitativo busca compromiso (confianza seguridad), luego intimidad (cariño) y tal vez algo se pansión (instinto). Los dos primeros devienen en una amistad, compañerismo estable. Sano en definitiva. El amor romántico es un bien de consumo, caduco sí, por ser incompleto y así nos enseñan que tiene que ser. Falta el compromiso, algo muy propio del Mercado del Amor.

No somos trastornados, es la sociedad la que está enferma y nosotros con nuestra gran sensibilidad así lo percibimos. Se están tirando al pozo sin pensar que les están arrojando.


Ver el archivo adjunto 526
Creo que comparto muchas cosas que dices de la sociedad actual, pero no comparto la afirmación de que la TPE “No es una enfermedad”. Creo que aceptar que se padece una enfermedad es algo saludable, necesario para seguir avanzando en la vida, y te ayuda a desarrollar mecanismos compensatorios para cubrir el hueco o simplemente comprender que te pasa para ser “diferente”, e identificar de donde viene ese dolor -del alma- que nos acompaña. Vivir en la realidad es muy duro, pero ayuda paradójicamente a vivir mejor.
Guste o no la TPE es una enfermedad, y con tratamiento y esfuerzo se puede vivir con ella, y avanzar. Si no se considera enfermedad, se comete el inmenso error de no buscar ayuda para curarte o mejorarte.
 

Ana María ests

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Para ello me voy a basar en triángulo del amor de Robert Sternberg:

Espero que nadie se sienta ofendido puesto que los evitativos claros nos ocurre con facilidad. Bien, empiezo.

El gran mal para nosotros es la individualitis que padece la sociedad que nos ha tocado vivir y que por nuestro natural temperamento nos deja fuera de juego en una sociedad que además rima con la globalitis, es decir ser tan pronto de un sitio como no ser de ninguno. Viajar a todas las partes pero no estar en ninguna. Por un lado se nos obliga a integrarnos en una comunidad global que sobrepasa nuestras capacidades ( y las de cualquiera ), y nos resulta artificial y superflua. Su tamaño y la extrema competencia que la asolan, nos causan sufrimiento porque es antinatural formar parte de algo tan excesivamente grande, que por su tamaño y la autoimpuesta competencia, sin tregua, nos aboca a un atroz individualismo que trocea la sociedad globalizada y transforma al individuo en un simple átomo, orgulloso de ser casi nada en un todo gigantesco. Él, y no otro, es el garante de la extrema exigencia que le encierra, sobornado por la flauta del "lowcost". Exigencia, es la palabra clave que resuena en todos los recovecos de nuestro subconsciente, fruto de la información, educación que hemos "comido" desde pequeños, hasta hoy. Molesta que nos pregunten, pues atacan a nuestra sacrosanta individualidad porque pensamos que son malintencionadas. muchas veces solo es inocente curiosidad ajena. Es nuestra coraza imaginada ante la amenaza de un todo diluyente.

Todo ello se refleja el en concepto de amor caduco, porque se nos dice que lo natural es que así sea, tanto en el amor sentimental como en la amistad. Baste decir lo importante que es para el evitativo los referentes personales (pocos) y estables (duraderos). El problema son ellos, no nosotros. Nos damos cuenta que hoy, en lo que se supone el clímax de la razón, gobierna el primitivo instinto y la razón se limita a justificar sus imposiciones y desvaríos, en lugar de modular los impulsos más primitivos. La felicidad reside en atender los instintos, por desgracia para nosotros... y para una sociedad estable e integradora. Distopía hecha realidad.

Como verán en el gráfico de abajo. El evitativo no entiende cómo se puede clamar contra la inestabilidad laboral, y no hacer lo mismo por la inestabilidad del amor. El amor no caduca; como la energía se transforma, salvo para aquellos que se rigen por el cerebro reptiliano. Un evitativo busca compromiso (confianza seguridad), luego intimidad (cariño) y tal vez algo se pansión (instinto). Los dos primeros devienen en una amistad, compañerismo estable. Sano en definitiva. El amor romántico es un bien de consumo, caduco sí, por ser incompleto y así nos enseñan que tiene que ser. Falta el compromiso, algo muy propio del Mercado del Amor.

No somos trastornados, es la sociedad la que está enferma y nosotros con nuestra gran sensibilidad así lo percibimos. Se están tirando al pozo sin pensar que les están arrojando.


Ver el archivo adjunto 526
Muy interesante punto de vista, yo misma comparto ciertas semejanzas en este cometario
 

Raro

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Hay algo que cuando se habla de "sociedad" en singular me chirría, hay muchos colectivos que no han entrado dentro de esa sociedad globalizada, suelen ser los estratos más marginales o con menor poder adquisitivo o por edad...
Por ejemplo, los gitanos. Los cristianos evangélicos con sus grandes familias. Los jubilados. El trabajador de la construcción que de globalidad solo sabe de futbol en el bar. Toda la cantidad de mujeres en los paises islámicos que viven tradicionalmente. Las sociedades asiaticas o africanas donde todavía "la tribu" o el pueblo son entidades poderosas (y no hace falta irse a las primitivas). No sé, ¿el TPE es un fenómeno de personas inmersas en la globalización?
 
V

Virnatio

Inevitablemente nuestra "visión" de la sociedad esta condicionada por nuestra estructura mental y nuestras experiencias. La objetividad es una quimera, es un hecho cientifico. Las personas se quejan de lo terrible que es el mundo, pero cualquier persona de hace uno o dos siglos atras se habría maravillado con el nivel de vida y las oportunidades que nos da la modernidad. Pero el inconformismo es parte del adn del hombre; siempre habrá de que quejarse. La miseria, la muerte, la guerra y el sufrimiento han sido la constante durante toda la historia de la humanidad. Pero claro, cuando has tenido algo toda tu vida te parece totalmente natural y de poco valor; siempre querremos lo que no tenemos, o como dice el dicho "el pasto es mas verde del otro lado" (o de aquel lado que imaginamos es el ideal). Y por cierto, lo que dice Raro es acertado; tendemos a ver las cosas de una manera sesgada y local.
 
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