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10 signos que indican que te preocupas demasiado por lo que piensan los demás de tí.

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10 signos que indican que te preocupas demasiado por lo que piensan los demás
Desarrollo Personal


De una forma u otra, todos nos dejamos influenciar por las opiniones de los demás. La aprobación social es importante y en muchas ocasiones la usamos como una brújula para saber si vamos por el buen camino o hemos equivocado nuestros pasos.

Sin embargo, cuando nos preocupamos demasiado por lo que piensan los demás caemos en el error de vivir a través de sus opiniones y tomar decisiones basándonos en la aceptación o el rechazo, en vez de guiarnos por nuestros deseos y necesidades. Por eso, es importante mantenerse atentos a los signos que indican que hemos comenzado a preocuparnos demasiado por lo que piensan los demás.

¿Cómo reconocer la dependencia de las opiniones de los demás?

1. Dices mentiras o te contradices. Si cambias de opinión solo para intentar encajar en el grupo, es probable que te preocupe demasiado lo que piensen los demás y creas que no aceptarán de buen grado tus ideas, puntos de vista y opiniones. Si te descubres a menudo mintiendo, cambiando de opinión o fingiendo, es probable que estés buscando aceptación social.

2. Tienes miedo de decir 'no'. Decir ‘no’ es un derecho, tienes derecho a negarte cuando crees que alguien está traspasando los límites o cuando algo simplemente no te apetece. Si dices ‘sí’ a menudo cuando desearías negarte, es probable que te estés dejando condicionar demasiado por los demás. De hecho, desde pequeños nos enseñan a ser complacientes, pero dar una negativa no implica dañar a nadie, es simplemente un derecho.

3. Pides disculpas aunque no tienes la culpa. Si a menudo te descubres disculpándote por cosas sobre las cuales no tienes ninguna responsabilidad ni control, es probable que estés asumiendo una culpa que no te corresponde. Pedir disculpas es signo de inteligencia y empatía, pero solo cuando hemos cometido realmente un error y nos arrepentimos de ello.

4. Te evalúas a través de los ojos de los demás. Si prácticamente cada vez que vas a hacer algo, te preguntas qué pensarán los otros, es probable que tengas un problema de autoestima. Si los comentarios de los demás siempre están dando vueltas en tu mente, para decirte lo que debes o no debes hacer, te resultará prácticamente imposible saber qué es lo que quieres realmente.

5. Cambias tus planes para agradar a los otros. Si abandonas continuamente tus planes y cedes ante los de los demás, es probable que en el fondo se esconda el miedo al rechazo y la exclusión social. Es importante encontrar un equilibrio, porque anteponer continuamente las necesidades de los demás a las propias hará que te relegues a un segundo plano y que optes por una vida que no te satisface.

6. Tus estados emocionales fluctúan en dependencia de la retroalimentación que recibes. Es normal que cuando los demás nos alaban nos sintamos felices pero si vives en una auténtica montaña rusa emocional que depende de las valoraciones que los demás hacen de ti, tendrás un problema. Es importante que aprendas a no tomarte los comentarios o críticas de los demás como algo demasiado personal.

7. Te preocupas por decir lo correcto en el momento adecuado. Te preocupas demasiado por las salidas de tono, así que te autocensuras a menudo, por lo que casi nunca compartes tus ideas y opiniones, por miedo a que los demás no estén de acuerdo o a que puedas ofender a alguien.

8. Intentas caerle bien a todos. Con algunas personas conectamos inmediatamente, con otras no. Es imposible caerle bien a todos, así que el deseo de causar una buena impresión y caerle bien a todos es simplemente irreal y solo sirve para añadir una tensión innecesaria a tu vida. De hecho, puedes correr el riesgo de terminar convirtiéndote en un camaleón social, lo cual significa que perderás tu identidad.

9. Te obsesionas con lo que piensan los demás. Preocuparse por lo que otras personas están pensando es diferente de buscar su aprobación. Todos participamos en ese juego de mentes, pero si llega un punto en el que te obsesionas con lo que los demás están pensando sobre ti, tendrás un gran problema.

10. Tienes dificultad para tomar decisiones, incluso las más pequeñas. La indecisión es característica de las personas que no son suficientemente seguras de sí mismas, por lo que intentan compensarlo con el perfeccionismo. De esta manera, el miedo a equivocarte, puede conducirte a una auténtica parálisis decisional. Piensas constantemente en todo lo que podría ir mal y no logras decidirte.

Si eres de esas personas que se preocupan mucho por las opiniones de los demás o en los últimos tiempos has descubierto que eres más dependiente del juicio de los otros, he aquí 10 frases geniales para dejar de preocuparse por lo que los demás piensen de ti.

Aprendemos a ser nosotros mismos a través de los demás. Primero nos miramos en los ojos de las personas que nos rodean, como nuestros padres, y después nos formamos una idea bastante imprecisa de quiénes somos. A lo largo de los años, esa idea se va perfilando mejor, en parte gracias a las personas que encontramos en nuestro camino. Estas nos van dando pistas que confirman o refutan nuestra autopercepción. En ese proceso se forma nuestra personalidad.

El principal problema radica en que los demás se convierten en maestros alfareros que contribuyen a moldear nuestra autoestima y autoconfianza, aunque no sepan cómo hacerlo y a menudo ni siquiera sean plenamente conscientes de ello.

Obviamente, el problema surge cuando le prestamos demasiada atención a las opiniones de los demás, cuando nos preocupamos excesivamente por lo que piensan de nosotros, hasta tal punto que tomamos decisiones importantes motivados solo por el deseo de agradar o encajar.

Por supuesto, no podemos desentendernos por completo de las opiniones de los demás, porque somos seres eminentemente sociales. Sin embargo, cuando te importa más el qué dirán que tu satisfacción, cuando priorizas la aceptación de los demás sobre tu propia felicidad, entonces, antes o después, tu camino se torcerá y cuando mires a tu alrededor, solo verás insatisfacción.

Por eso es fundamental encontrar un justo equilibrio entre la persona que queremos ser, y la persona que los demás quieren que seamos. No es fácil, pero el camino vale la pena.

10 grandes personajes, 10 grandes frases para ser auténtico

1. Los ojos de los demás son nuestras cárceles, sus pensamientos nuestras jaulas. - Virginia Woolf

La gran escritora, que terminó suicidándose, sabía muy bien de qué hablaba, sobre todo porque le tocó vivir en una sociedad donde el mundo literario estaba dominado por hombres. Y es que en muchas ocasiones, el prisma a través del cual nos ven los demás, implica tan solo una visión limitada de nosotros mismos, porque no hay nadie mejor que nosotros mismos para conocer nuestras potencialidades.

2. No tengo la responsabilidad de ser como los demás esperan que sea. Es su error, no mi defecto. - Richard P. Feynman

Feynman no fue un físico común, si lo hubiera sido, quizás no habría ganado el Nobel. Por eso, nos alerta sobre el peligro de pensar que cuando no cumplimos con las expectativas de los demás, la culpa es nuestra, sentimos que hemos fracasado. A veces esa sensación es tan grande y se enraíza tan adentro, que la arrastramos por toda la vida, sobre todo cuando hemos desilusionado a personas que son importantes para nosotros, como pueden ser nuestros padres. Sin embargo, no cumplir con las expectativas de los demás no es un error y mucho menos un defecto, no debemos dejar que otros pretendan vivir a través de nuestra vida, dándole forma a nuestras aspiraciones.

3. Expresa lo que eres y di lo que sientes, porque a quienes les preocupa no cuentan y a quienes cuentan, no les preocupa. - Theodor Seuss Geisel

El escritor y caricaturista no solo se refería a la autoconfianza sino también al amor y la aceptación. El verdadero amor no pone condiciones, es aquel que acepta a la persona no a pesar de sus defectos, sino también por sus defectos. Las personas que verdaderamente cuentan en nuestras vidas son aquellas que nos empujan a sacar lo mejor de nosotros mismos, las que nos dan ánimos y nos sostienen, no las que intentan atrofiar nuestras potencialidades.

4. Solo hay una manera para evitar las críticas: no hacer nada, no decir nada y no ser nadie. – Aristóteles

El gran filósofo griego sabía que resulta prácticamente imposible escapar a las críticas, a menos que seas tan insignificante que no despiertes el interés de nadie. Las críticas a menudo están basadas en la envidia, por lo que en muchas ocasiones son simplemente un signo de que vamos por buen camino. Por eso, antes de desmoralizarnos y plantearnos abandonar, debemos considerar si se trata de una crítica constructiva, que nos permita mejorar o, al contrario, es una crítica que solo pretende hacer daño. En ese caso, es mejor hacer oídos sordos.

5. Ser uno mismo, en un mundo que está constantemente tratando de hacer que seas alguien diferente, es el mayor logro. - Ralph Waldo Emerson

El escritor y filósofo que sentó las bases del trascendentalismo nos invita a ser nosotros mismos. Emerson pensaba que todos tenemos un Dios interior y que debemos dejarnos llevar más por la intuición. Por eso, no importa a qué añoremos o qué logremos, siempre y cuando eso nos haga felices. El simple hecho de atreverse a soñar algo diferente e intentar alcanzarlo, expresándonos con autenticidad, es ya un motivo suficiente para sentirnos orgullosos de nosotros mismos.
6. La recompensa por la conformidad es que le gustes a todo el mundo, excepto a ti mismo. - Rita Mae Brown

La escritora estadounidense no pudo expresarlo mejor. Intentar agradarles a todos y buscar la aceptación y la aprobación de los demás, es el camino más directo hacia la insatisfacción. Cuando adoptamos los sueños de los otros, nos olvidamos de los propios por lo que terminamos atrapados en una vida que no nos satisface porque carece de ilusión y pasión.

7. Preocúpate por lo que otras personas piensen, y siempre serás su prisionero. - Lao Tzu

El taoísmo ensalza el poder de la persona y, sobre todo, su capacidad para reflexionar y decidir por sí misma. Por eso, no es extraño que de la mano de uno de sus principales filósofos nos llegue esta advertencia: cuando nos sometemos a las expectativas de los demás, cuando dejamos que piensen por nosotros, estamos en sus manos y nos convertimos en una presa fácil de la manipulación emocional. Recuerda que solo puede dañarnos aquello a lo que le damos importancia.

8. Los grandes espíritus siempre encontrarán la violenta oposición de las mentes mediocres. Albert Einstein.

Einstein sabía muy bien de qué hablaba, sabía que desafiar lo establecido no es fácil. Las personas suelen presentar una gran resistencia al cambio, por lo que cualquier idea que desafíe las convenciones, puede representar un peligro. Muy pocos son capaces de ver más allá por lo que intentarán que te detengas. Sin embargo, recuerda que una vocación incumplida, puede drenar el color de toda una vida.

9. El individuo siempre ha tenido que luchar para no ser aniquilado por la masa. Si lo intentas, a menudo te sentirás solo y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser el dueño de sí mismo. - Friedrich Nietzsche

Nadie dijo que el camino hacia la autenticidad fuera fácil. De hecho, encontraremos muchas personas que nos desanimarán y nos invitarán a seguir las reglas preestablecidas. Por eso, a veces podemos sentirnos solos e incomprendidos. Sin embargo, el regalo es enorme porque implica ser dueños de nuestro destino, poder decidir qué queremos hacer con nuestra vida.

10. Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de alguien más. – Steve Jobs

Steve Jobs sabía que tenía cáncer. Durante los años que pasó luchando contra esa enfermedad, tuvo mucho tiempo para reflexionar y dejarnos una enseñanza iluminadora: no dejes que los demás te impongan sus sueños, no intentes satisfacer continuamente sus expectativas porque al final del viaje, será la vida quien te pase factura. El tiempo que tenemos es demasiado corto, por lo que no debemos desperdiciarlo haciendo algo que no nos satisface, simplemente porque los demás lo hacen o porque siempre se ha hecho así.
 
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