Trastorno de la personalidad por evitacion

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Trastorno de la personalidad por evitación

Timidez

"De no ser tímido, habría tenido una vida mejor", puntualizó Woody Allen en una entrevista. Hoy en día hasta Lady Gaga se declara tímida, y es que las asociaciones positivas a este rasgo de la personalidad son numerosas: reflexivos, sensibles, prudentes, saben escuchar y misteriosos. Muchos grandes tímidos han sido científicos y artistas. Sin embargo, a la hora de relacionarse, experimentan preocupación y angustia por el temor a ser rechazados.

La espontaneidad se ve mermada por el miedo a ser juzgado negativamente, a ser ridiculizado o rechazado. En algunos casos, los síntomas desagradables como el rubor facial, las palpitaciones, la sudoración, el temblor de voz o sequedad de boca pueden resultar paralizantes. Como dice Fernando Pessoa: "Llevo encima las heridas de todas las batallas que he evitado". Es normal tener miedo alguna vez a los demás, pero la timidez engloba además dimensiones como inseguridad en uno mismo, baja autoestima, vergüenza, perfeccionismo y evitación de las relaciones sociales.

Andrea es una cerebrito de la informática, todos la admiran, sin embargo, lo pasa fatal en las cenas de empresa, siente que no tiene conversación y que va a parecer tonta si hablan con ella. Quisiera ser invisible. Pablo es un tímido particular, tiene fama de díscolo y fanfarrón en su trabajo, sin embargo es su máscara para no ser conocido realmente y relacionarse con autenticidad. Ambos parecen muy diferentes a simple vista, pero en su interior se consideran igualmente poco valiosos y no confían en ser entendidos si se muestran como son.

Muchas veces, bajo la timidez se esconde la búsqueda de la perfección, lo que dificulta avanzar porque la persona no se permite los errores naturales y potencia la autocrítica con frases como "voy a aburrir o molestar a alguien", "lo mío no tiene importancia". Es un pensamiento de autosabotaje, ya que esperan que mágicamente llegue el día donde serán perfectos y podrán mostrarse sin riesgo de equivocarse. Si el miedo o los síntomas son muy intensos y socavan la vida de la persona, tal vez estemos ante la fobia social que suele comenzar en la adolescencia, a diferencia de los signos de timidez que se observan en la primera infancia. Todos hemos visto a esos niños que se esconden detrás de mamá cuando ven a extraños. Es mejor ayudarles a superar su miedo afectuosamente y así evitarás su timidez cuando sea mayor.

Jerome Kagan argumenta que la tendencia a la timidez es un rasgo biológico heredado, el 20% de las personas nacen con esta predisposición, pero esto no determina la forma de ser de adulto, la educación es lo que marca la diferencia. Si el niño o el adolescente está en un entorno afectivo y cálido tenderá a sentirse valioso y legitimado para relacionarse adecuadamente. Por el contrario, ambientes sobreprotectores, descalificadores o negligentes provocan niños inhibidos en la relación social.

Pero siempre podemos plantarle cara a la timidez. Aquí tienes siete vías para perder el miedo a que te miren:Lucha contra la vergüenza

  1. Visualízate. Imagínate tranquilo y confiado, actuando con determinación en una actividad social que te cueste. ¿Qué cambiaría en tu vida si pudieras ser un poco menos tímido? ¿Qué cosas podrías disfrutar que hoy no te permites? Poder soñarlo es el primer paso. ¡No tengas miedo a soñar!
  2. Refuérzate positivamente. Utiliza diálogos internos motivantes. La relación contigo mismo es un pilar básico para contactar con los demás. Valora tu esfuerzo y tu valentía por enfocarte en algo que te cuesta. Trátate con respeto y reconoce tus cualidades. Tienes puntos fuertes que no estás aprovechando.
  3. Utiliza tu cuerpo. El lenguaje no verbal es importantísimo y tenemos que ser conscientes de él. Aprópiate de la expresión corporal adecuada. Intenta ir recto y mira a tu interlocutor cuando hablas. Sé consciente de si existe tensión en tu organismo. Respira profundo. Practica deportes para descargar tensión y ganar confianza.
  4. Desafía tus límites. Sabemos que salir de la zona de confort puede ser amenazante, pero es la única forma de crecer como individuo. El cambio es algo natural en la vida y puedes aliarte con él. Unas relaciones sociales sanas son el motor fundamental para la satisfacción. Progresivamente, intenta mejorar con pequeños retos como decirte "voy a la reunión de vecinos aunque no intervenga", o "voy a hacer una pregunta en la reunión".
  5. Arriésgate. Puede parecerte una estupidez porque el riesgo no va contigo pero ¡tienes mucho que ganar! Inicia una conversación con alguien en la parada del autobús o en la cola del cine. Actúa sin pensar por una vez. ¡No tiene que salir perfecto! Si esperas a tenerlo todo bajo control será tarde. El dominio viene con la experiencia.
  6. No te des por vencido. El entrenamiento y la práctica dan sus frutos pero no existen varitas mágicas. Se necesita perseverancia y trabajo duro. No siempre va a salir bien pero si mantienes la actitud de seguir mejorando lo lograrás. La vida pasa y al final nos arrepentimos de lo que no hacemos. No le hagas el juego a la evitación, es tu peor enemigo. ¡Evita evitar!
  7. No te escondas en las redes sociales. Las redes nos ponen en contacto con muchas personas sin movernos del sofá. Pueden ser un buen escondite para un tímido. Sal de casa, conoce gente y date a conocer fuera del mundo virtual.

Jesús María Prada e Isabel Serrano.

Fuente: El Mundo

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